Teotitlán del Valle: tejer la lana, teñir con grana

Foto: Douglas Favero Photography
Un telar de pedal, lana de oveja y un rojo que nace de un insecto, la grana cochinilla. Con esos materiales se tejen en Teotitlán del Valle los tapetes, las piezas de lana que han dado nombre a este pueblo de los Valles Centrales. Otras comunidades de Oaxaca también los hacen, pero Teotitlán es la que más se identifica con el oficio.
Tierra de los dioses
El nombre viene del náhuatl y significa «tierra de los dioses». La iglesia del pueblo se levanta sobre una plataforma prehispánica, una muestra más de cómo lo antiguo y lo colonial conviven en la misma piedra.
De la oveja al telar
Todo empieza con la lana. Se esquila la oveja, se tiñe y se hila; mientras más se gira la rueca, menos se deshace el hilo.

Los colores vienen de tintes naturales; uno de ellos es la grana cochinilla, un pigmento que se extrae de un insecto.

Con el hilo listo, la lana pasa al telar de pedal y comienza el tejido.
Lo que cuenta un tapete
Un tapete puede reproducir un códice prehispánico, la pintura de un artista local o de uno internacional (Vincent van Gogh entre ellos), o una composición que el tejedor ha ideado por su cuenta. Cada pieza es, en ese sentido, una decisión de quien la teje.
Si quieres conocer los talleres de Teotitlán sin prisa y escuchar de quienes los trabajan cómo se hace un tapete, empieza una conversación con nosotros.
Fuentes: Cultura Colectiva; Arqueología Mexicana, «Recorridos por Oaxaca: Valles Centrales», Guía visual n.º 24.